¿Cansada de discutir cuando tienes una opinión diferente a la de la mayoría? ¿Te da miedo hacerle frente a las críticas nada constructivas de tus superiores por miedo a ser despedida? ¿Tienes a algún ser querido que es demasiado agresivo en las formas y estas harta de pelearte una y otra vez sin que ni siquiera se moleste en escucharte?

Aprovechando la polémica que está habiendo estos días en Cataluña y en España, y cansada de discutir con gente que quiero y admiro por un tema tan absurdo (para nuestra relación de amistad o nuestros lazos familiares) como la política. He decidido hablar de cómo lidiar con la diferencia de opiniones sin tirarnos de los pelos. Porque yo creo que pienses lo que pienses existe el derecho a expresarlo en libertad y sin tener que romper lazos con tus amigos y familiares por diferencia de opiniones. Al fin y al cabo de eso se tratan las relaciones, de respetar a las personas que queremos sin intentar cambiar su opinión por diferente que sea de la nuestra.

Así que con el fin de empezar a poner mi granito de arena en un mundo más pacífico y en el que todo el mundo pueda opinar, sin que eso suponga una agresión ni verbal ni física, voy a compartir contigo las técnicas asertivas que aprendí en el máster de PNL, y que de vez en cuando voy revisando porque aquí donde me ves yo tiendo a ser un poco agresiva en las formas. Me da un poco de vergüenza admitirlo pero en la mayoría de las ocasiones siento que las criticas son un ataque directo a mi persona y acabo poniéndome agresiva con el fin de defender mi postura cueste lo que cueste.

Empezaré hablando de los tipos de críticas que hay y como hacerlas.

Tipos de críticas

  • Crítica constructiva

Una crítica constructiva es aquella que se hace a un comportamiento concreto. Por ejemplo, cuando yo le digo a mi compañera de piso que no me gusta cuando deja los platos en la pila sin fregar, le estoy haciendo una crítica constructiva. Pues me encanta su persona pero solo me molesta ese pequeño gesto, que no la define para nada, que tiene cuando se deja un montón de platos sin fregar. Porque vive conmigo que soy una maniática del orden (esto solo es un ejemplo, en casa soy yo la que cuando llega tarde a algún sitio se suele dejar los platos sin fregar, y mi compañera la que tiene todo siempre recogido) (Lo de maniática del orden a veces un poco sí).

  • Crítica manipulativa

La crítica manipulativa es aquella que ataca directa la integridad de la otra persona. Aquella que seguro cuando has tenido pareja le has lanzado (o a cualquier familiar cercano con el que sientes la confianza). “Eres un marrano, como puedes dejar todos los platos sin lavar”. Ya lo dicen la confianza da asco. Pero si te fijas no es lo mismo que yo critique una actitud de tu persona a que a partir de una actitud defina toda tu persona y la critique por esa actitud.

Técnicas asertivas (para no discutir)

Para lidiar con las criticas, tanto con unas como con otras. Porqué si la critica es constructivas pero tú te la tomas como un ataque y reaccionas de manera agresiva estamos igual que antes. Te propongo estas 6 técnicas verbales para dejar de discutir casi de manera inmediata y no tener que renunciar a tu razón para ello.

  1. ParáfrasisEs una manera de hacer consciente al otro (sobre todo ante una crítica manipulativa) de lo que te acaba de decir, para que note si es ofensivo en caso de que lo sea. Se trata de repetir exactamente las mismas palabras en forma de pregunta. Por ejemplo: “¿Dices que soy una marrana?”.
  2. Pregunta negativaPara entender donde nos hemos equivocado. En este caso contestas ¿Porque dices que soy una marrana? A lo que te contestarían, porque no lavas los platos. Y aquí viene la segunda parte de la ecuación:
  3. Afirmación negativa: Admitir nuestro error una vez entendemos en que nos hemos equivocado. “Tienes razón, intentaré esforzarme más en lavar los platos cuando acabe de comer”.
  4. Pero ¿qué pasa si tú crees que la otra persona no tiene razón? En ese caso puedes usar la imprecisión, es muy parecida a la afirmación positiva pero en lugar de admitir el error, admites que es posible que haya un error. Porque puede que no esté bien no lavar los platos, pero a lo mejor para ti no es tan grave acumularlos y después de la cena lavarlos todos. Si así fuera no sería un error para ti y simplemente habría que llegar  a un acuerdo. A veces discutirlo en el momento no es una buena idea y se puede negociar mejor en un momento en el que ambas partes estén en calma y el ambiente sea más adecuado. Sería algo así como: “Puede que tengas razón, lo tendré en cuenta”.
  5.  Disco rayadoEsta técnica se usa cuando la persona que ha hecho una crítica manipulativa insiste en seguir manipulando, es una manera de hacerte escuchar repitiéndote una y otra vez hasta que ceda en su manipulación. Siguiendo con el ejemplo sería: “Puede que tengas razón, intentaré fijarme más a la próxima” repetidamente. Se usaría si la persona insistiese en tu error o atacando a tu persona con frases como: “¡Jolín! es que me cansas”, “Te lo he dicho mil veces”, “Pero como puedes ser tan vago”… Prueba contestando a todas estas afirmaciones con la misma frase, para que veas que da el pego. Y es una manera de dejar clara la postura sin entrar en la discusión.
  6. El “¿Me has entendido?” frente al “¿Me he explicado?”: Cuando nos ponemos a discutir de manera asertiva y estamos explicando algo, es muy importante que no hagamos sentir tonta a la otra persona. La pregunta “¿Me has entendido?” está diciendo que el problema es de la otra persona que no te está entendiendo, en cambio “¿Me he explicado?” da a entender que si no te ha entendido puede que sea porque tú no te has explicado bien. Se agradece mucho sentir que la persona que tienes enfrente se hace responsable también de los problemas de comunicación que pueda haber.

Estás técnicas tienen que ir acompañadas de un tono y volumen de voz adecuado, ni demasiado flojo que no se te escuche y parezca que tienes miedo, ni demasiado alto que la otra persona se sienta atacada, porque en ese caso no acabaremos de discutir. También estaría bien que tuviéramos en cuenta los gestos de la otra persona para saber cómo se encuentra durante la discusión. Y por último, que mantengamos el contacto visual con nuestro interlocutor, no nos gustaría que pensara que no le estamos haciendo caso y se acabase de enfadar.

Está claro que, depende el carácter que tengas, aplicar todo esto puede ser más o menos difícil, para mí es dificilísimo y hace años que aprendí estas técnicas pero muchísimas veces sigo metiéndome en grandes y acaloradas discusiones, en ocasiones sin ni siquiera saber porqué. Este es uno  de mis puntos bloqueo como yo los llamo.

Debatir es un arte y la asertividad también, sigamos practicando juntas para aprenderlo.

 

¿Hay algo que tú haces diferente para mantener el equilibrio con tus seres queridos? Te invito a que lo compartas conmigo en los comentarios y por supuesto no dudes en ponerte en contacto conmigo si tienes alguna dudad que crees que te puedo resolver.

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