Durante años, cada día de mi vida me encontraba con síntomas de lo más variados. Muchos  se repetían a diario y la mayoría eran realmente físicos, es decir, no eran inventados ni generados por mi cabeza. Podría contarte tantos síntomas como días he vivido pero lo común en todos ellos es que yo nunca sabía distinguir entre ansiedad y enfermedad física, en consecuencia nunca estaba segura de si me estaba precipitando en ir al médico o no. 

Seguro que si vives este tipo de cosas una y otra vez, tu cabeza te repite a menudo que podría ser algo físico y grave, por eso voy a tratar de ayudarte a distinguirlo. 

Cosas que tienes que saber de los que tenemos este miedo a la enfermedad:

  1. En épocas de ansiedad solemos estar en estado de hipervigilancia, esto quiere decir que pasamos gran parte de nuestro tiempo vigilando nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. Pasa con la ansiedad o los ataques de pánico, yo me he encontrado en un metro revisando a ver si me estaba ahogando y empezarme a ahogar por pensarlo, cual pescadilla que se muerde la cola. Y por supuesto pasa con el miedo a enfermar.
  2. Recordamos mejor la información amenazante, esto le pasa a todo el mundo pero las personas con ansiedad lo hacemos con más intensidad. Es una herramienta que nos previene de comernos una fruta venenosa y morir o de trepar un árbol sin el cuidado suficiente si ya nos caímos en el pasado, pero en épocas de crisis es un arma de doble filo. Recordar toda la información amenazante en un momento en que todo te parece amenazante es una tortura de la que los chinos poco nos han contado. Es gracias a esto que después de 4 años sin un ataque de pánico yo tengo que estar retándome constantemente porque tengo miedos con los que me he acostumbrado a vivir pero que me quitan mucha libertad. 
  3. El error que no nos deja salir de toda esta tortura se llama sesgo confirmatorio, las personas tendemos a buscar información que confirme lo que creemos que es real. Por ejemplo, si yo creo que estoy embarazada voy a buscar los síntomas de un embarazo y me voy a enfocar más en los que tengo, aunque haya 30 que no tengo y 2 que sí. Nuestra mente vive en un permanente: “lo sabía”. Pues esto pasa también con los síntomas que buscamos en internet, yo pongo dolor de cabeza y Google me dice 30 cosas leves y una enfermedad grave (NO BUSQUES TUS SINTOMAS, siempre que busques en Google aparecerá algo grave), adivina cuál vas a creer que tienes si tienes miedo a enfermar. Este artículo de psicología y mente habla de ello.

Cosillas que me han ayudado a distinguir entre ansiedad y enfermedad física:

  1. ansiedad o enfermedad física

    La ansiedad cuando la has pillado.

    Si te han revisado varios médicos y ninguno ve nada importante pese a que tú le describas todos tus síntomas, es muy probable que no sea nada grave. Que uno se equivoque vale, que se equivoquen 3 es un poco falta de confianza ya. En línea con esto yo me recuerdo a mí misma diciéndome: “seguro que no le he explicado los síntomas adecuados y por eso no me ha diagnosticado la enfermedad terminal que tengo”. Así como todos hemos oído algún caso en el que un médico se ha equivocado de diagnóstico, te prometo que nunca he oído: “fue a 3 médicos y acabó muriendo”. Eso quiere decir que si lo pensamos objetivamente hay muy pocas probabilidades de que eso pase.

  2. Para mí fue motivo de alivio también el día que busqué en internet cómo distinguir un mal presentimiento del miedo. No sé si todavía estará aquel artículo que tantas veces he recordado, decía algo así: “cuando uno tiene un presentimiento no lo vive con angustia, en el momento en que sientes algún tipo de angustia o malestar frente al pensamiento de hacer algo, tener algo o variantes; es miedo”. Para que me entiendas mejor, si fuera algo físico y ya está estarías tranquilamente, y pensarías algo así como “¡uy! parece que me molesta tragar, no sé qué habré comido” o “anda mira, parece que me duele la cabeza”. Puede asustarte pero la gente que no tiene estos miedos normalmente da unos días de margen a ver si se le pasa, a mí me duele ahora el dedo y en 1 hora ya he visitado a 3 médicos y 5 farmacias por si es algo grave. Lógicamente exagero pero me pongo lo suficientemente nerviosa como para no ser capaz de esperar a ver si cuando evolucione se queda en ansiedad o enfermedad física. Este artículo de psicología y mente aclara mejor este punto.
  3. Cuando vayas a buscar cualquier síntoma, lee antes este artículo, sentirte identificada con eso te aliviará momentáneamente. A mí me aliviaba a muy corto plazo, pero verme reconocida en el perfil me daba lo que necesitaba para asumir que no era nada grave. Ese alivio me ayudaba a diferenciar ansiedad y enfermedad física. 

Lo que me alivia cuando sigo pensando que lo mío es grave

Esto es lo que me alivió a mí (que no quiere decir que sea una solución correcta, solo un alivio temporal):

  • Ante esta retahíla de sintomillas molestos, vividos por mí como el inicio de una gran enfermedad, decidí que tenía algo en las cervicales y desde entonces es mi “pata de conejo”. Que me duele el estómago, las cervicales; no puedo tragar, cervicales; tengo escalofríos por la noche, cervicales. Aún hay días que tengo terribles escalofríos por la noche porque he cogido tensión durante el día y me digo a mí misma: “tranquila Ester, es de las cervicales”. La gente que me quiere ya se ríe de mí: «Ester, ¿te duelen los pies? ¿no será de las cervicales?» Yo no sé si serán las cervicales o no pero lo que sí sé es que me alivia creerlo y gracias a eso no pienso que es algo más grave. Esta estrategia es muy a corto plazo y está completamente contraindicada en terapia según mi libro de técnicas cognitivo-conductuales pero a mí me alivió y te la cuento. 
  • Las cartas para mi muerte, alucina conmigo, no sé en qué momento leí y/o entendí que se trataba de asumir que yo era hipocondríaca para toda la vida. quiereteMi mayor problema es que tiendo a enfrentar la hipocondría y la ansiedad como lo enfrento todo, luchando como una jabata para que se vaya. No me acuerdo de donde pero la solución vino de la mano de una lectura que hablaba sobre autoestima,  y decía algo así: los logros externos se consiguen luchando pero los internos justo al revés, dejándolos estar. El concepto suena un poco raro así escrito pero por suerte poco después de esta lectura descubrí la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) de la mano de Marina Diaz y psicosupervivencia y le dió sentido. Un día ya metida en esto de la aceptación y ante una sensación de que el corazón me daba un vuelco, me pasa a menudo, me dije a mí misma: “Bueno, y si el corazón se me para ¿qué?”, y se me ocurrió escribir las cartas a mi muerte que en realidad es un “libro” con cartas con todo lo que tengo que decirles a mis seres queridos. Ese día escribí 3, la de mi padre y la de mis dos amigas fundamentales. Lloré como una enana y me acosté pensando que no me levantaría, pero me levanté. No seguí escribiendo porque no he vuelto a acostarme con esa sensación de malestar tan fuerte pero me alivia saber que tengo esa opción, la de dejarle escrito a las personas que quiero todo lo que les agradezco y dejar de alguna manera “resuelta” esa parte. Yo lo hice así porque escribir me encanta, me da una sensación de liberación tremenda y un alivio mental que pocas cosas he encontrado que se parezcan. Si a ti no te gusta lo puedes hacer grabando audios, videos para tu familia y amigos o puedes buscar otra actividad, seguro que hay opciones menos bestias de enfrentarte con el miedo pero yo comparto la que me sirvió a mí.
  • La lista de 100 cosas que hacer antes de morirme, en concordancia con lo anterior no recuerdo si antes o después hice una lista de 100 cosas que hacer antes de morirme, creo que tengo 64 cosas que hacer. No sé si soluciona el problema pero por lo pronto me enfoca en lo que quiero hacer mientras estoy viva y eso me distrae de mis miedos. El cambio de enfoque siempre es una buena solución.

Si, al menos, uno de los puntos que has leído aquí te ha ayudado a sentirte algo mejor de lo que te encontrabas antes de leerlo o a distinguir entre ansiedad o enfermedad física. Te animo a que te suscribas porque voy a hablar mucho de todo esto y solo escribiré información que a mí me gustaría haber leído desde el principio.