controlar la ansiedad sin dejar de sentirlaEstoy segura de que si tienes ansiedad generalizada habrás pasado temporadas en las que habrás dejado cosas de tu vida de lado por miedo. En mi caso salir de casa, relacionarme socialmente e incluso hacer deporte ha supuesto un problema. La ansiedad hace que generemos un montón de fobias y lo que para otra persona no supone ninguna complicación para nosotros se puede convertir en todo un mundo. Por eso me gustaría contarte cómo conseguí «controlar» la ansiedad, es decir, sentirme bien siendo una persona con cierta tendencia a la ansiedad.

No quisiera empezar sin dejar muy claro que la ansiedad no se controla y posiblemente sea ese el error que cometemos cuando la padecemos, no es posible controlar la ansiedad si eso para ti significa dejar de sentirla (a no ser que seas un yogui que tiene distancia total de sus pensamientos, aún así se le puede cruzar alguno que le produzca cierta ansiedad) pero sí puedes controlar cómo actúas cuando te sientes así y de eso te puedo hablar bastante.

He pasado desde los 16 años con ansiedad a intervalos más o menos intensos, eso quiere decir que pasé temporadas de no atreverme casi ni a salir de la cama y otras que hacía una vida aparentemente normal pero de fondo tenía una lucha interna en ciertos momentos para disimular mi angustia. Muchas veces remediaba esa angustia tratando de estar muy ocupada pero eso me llevaba a dejar otras cosas importantes para mí de lado. La falta de movimiento me recordaba que no soportaba estar conmigo misma por el nivel de ansiedad que arrastraba y era imposible para mí controlar la ansiedad ya que no quería sentirla.

Si soy honesta no sé muy bien cuál fue el interruptor que hizo click de todos los que pulsé, solo sé que estas fueron las teclas más importantes:

Asumir que soy ansiosa

Es decir, en mi caso, saber que tengo mucho miedo a enfermar, y que eso no iba a cambiar. En épocas de estrés o en las que estoy más sensible voy a tener mucho miedo a ponerme mala. De alguna manera saber que no puedo controlar cómo me siento pero que si puedo controlar lo que hago pese a sentirme así me dio mucha libertad.

Cambiar mi objetivo: de «no sentirme ansiosa» a «adaptarme a mi ansiedad»

Pasé casi 10 años luchando contra mi ansiedad, sobre todo porque yo antes de eso había sido una persona no ansiosa con una vida normal y mi mente recordaba que eso existía y quería volver a ello.

Para que visualices este punto un poco mejor, la ansiedad y en mi caso la hipocondría (no sé muy bien que genera qué y en que orden) es como cuando estás jugando a un videojuego y desbloqueas un logro. Imagínate que por pasar de pantalla te dan un objeto que a ti te parece horrible, y se llama ansiedad. Puedes no hacerle ni caso pero siempre que abras la pantalla de los objetos que tienes va a seguir ahí. Además, para complicar la cosa imagina que ese objeto tiene una serie de funciones. Por ejemplo, si no lo utilizas bien o no le prestas atención se hace más grande.

Yo cargando con el «logro ansiedad versión adorable» y un montón de videojuego por delante

No puedes volver hacia atrás para que no te aparezca ese objeto, para eso deberías resetear el juego y empezar de cero cosa que no podemos hacer con nuestra vida. Y aún pudiendo resetear, siempre llegarías a ese punto del juego y no podrías continuar para pasarte el juego completo. Tener paciencia los y las entendidas en videojuegos con esta metáfora porque yo llevo sin jugar a nada desde hace muuuuuchos años.

Resumiendo: hay que aprender a seguir jugando con ese objeto que para ti es desagradable ahí. Busca su funcionalidad y trata de conocerlo lo mejor posible. Si no se hará cada vez más grande y te irá ganando terreno. Para mí «controlar la ansiedad» significa seguir adelante con ella.

La ansiedad no es el enemigo

Me ayudo descubrir que la ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo que tienen todas las personas. Aunque está algo exagerada en mí. Para entender mejor esto te dejo esta carta a la ansiedad que hizo la creadora de Desansiedad, Fabiola Cuevas. Ella también tuvo, o tiene, trastorno de ansiedad generalizada. Así es como se le llama a la ansiedad mantenida en el tiempo que limita el funcionamiento normal de nuestras vidas.

Asumir la ansiedad no significa asumir que no vas a volver a ser feliz

Para mí la ansiedad fue un cumulo de privaciones. Empecé a dejar de sociabilizar y de ir a clase. Con le tiempo acabé pasando la mayor parte del tiempo en una cama pensando que si salía me pondría peor. Cuando salí de la cama tenía miedo de comer algunos alimentos, hacer deporte, incluso coger cualquier medio de transporte. Si te sientes así no te preocupes, va a mejorar.

Que la ansiedad va a estar en tu vida no significa que no vas a poder disfrutar de la vida como lo hacías antes. Simplemente te vas a conocer lo suficiente como para saber que en algunas ocasiones se te va a disparar. Además, no te vas a asustar porque será muy pasajero. Conocerás suficiente tu ansiedad como para saber que puedes seguir adelante pese a ella. Fingir que no existe no te va a beneficiar a largo plazo.

Retar mis miedos constantemente y con paciencia, la mejor manera de controlar la ansiedad

Necesité retarme usando toda la paciencia que me quedaba y el amor que me permitió mi cuerpo y acompañarme a las cosas que más miedo me dan, poco a poco y con cariño. Y solo así me fui sintiendo mejor.

Foto de Martin en Pexels

En base a esto últimamente me reto bastante y he pensado en ir subiendo a mis redes sociales a fin de compartirlo contigo y animarte o acompañarte si tú también sigues con alguna de estas fobias.

Retarte es la mejor manera de controlar la ansiedad ya que muestra cómo actuar con ella al lado.

Un ejemplo de estos retos fue cuando tuve miedo a correr porque me oprimía mucho el pecho y sentía que me ahogaba. Venía de hacer deporte toda la vida y para mí correr es sinónimo de estar sana. Así que imagínate, mi problema principal es el miedo a enfermar y una de las cosas que más sana me hacía sentir me daba terror.

  • Decidí hacer un planing como si jamás hubiera corrido, empecé a correr 10 minutos muuuy despacio y fui subiendo progresivamente.
  • Mientras tanto fui al fisio (sigo sin estar segura de si era contractura dorsal o ansiedad pero yo sentía que así arreglaba algo).
  • Progresivamente volví a correr.
  • Coincidió que conocí al que ahora es mi pareja, Bruno, y a él le encanta correr. Quería compartir eso con él porque a mí también me encantaba. Esa fue la motivación que quizá me hacía falta para superar el miedo a morir asfixiada corriendo. La motivación también te la puedes generar tú, por ejemplo apuntándote a un grupo de gente que corre si te gusta hacer algo de vida social, proponerte correr una carrera popular de 10 km, una media maratón…

En conclusión, para controlar la ansiedad sin dejar de sentirla:

  • Ten mucha paciencia con tus miedos. No pretendas que desaparezcan de golpe. Cuídate mientras te enfrentas a ellos, no te metas excesiva presión y sobre todo busca motivaciones que te impulsen para cuando tu cabeza te ponga excusas.
  • No pretendas volver a lo que eras antes, mejor adáptate a lo de ahora y sin darte cuenta te convertirás en la versión mejorada de lo que fuiste. Yo no he vuelto a ser la niña que no sabía lo que era ansiedad. He aprendido qué cosas me hacen sentir fatal y cuales genial y a tenerlo en cuenta. De paso he estudiado psicología y he descubierto mi pasión por el crecimiento personal que ni conocía antes de todo esto.
  • Sácale la lectura positiva. A mí la ansiedad me ha convertido en alguien que se siente bien con su vida y se hace responsable de que su vida sea, dentro de lo que cabe, lo más agradable y con sentido posible. No he olvidado lo mal que se pasa y todavía hay temporadas en que la angustia asoma la cabeza. Se trata de quedarse con lo que te hace sentir bien de todo ello.

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