cuidar más quejarme menosEstos días he estado trabajando en terapia las relaciones personales y el cómo “cuidar más quejarme menos”. Voy a terapia y trabajo cosas que para mí son importantes, te hablaré más sobre ello más adelante. Mientras las trabajaba me doy cuenta que en el cole no nos enseñan lo importante que son las relaciones para las personas (relaciones de amistad, familiares, las de pareja…). Las consecuencias son que como no sabemos gestionarlas bien (la mayoría de las personas, yo incluida) cometemos errores cómo no soltar a personas que nos hacen daño o soltar con demasiada facilidad a personas que nos apoyan, ayudan y empujan a seguir adelante. Otras veces simplemente cometemos el error de no darle a nuestras relaciones la importancia que tienen, dejándolas como última opción siempre y perdiendo así vínculos importantes. 

Con el fin de mejorar mi manera de relacionarme con las personas importantes para mí, esta semana he probado a enviar un mensaje a todo aquel que quiero y/o he querido. Y quiero explicarte cómo a resultado.

¿Qué he aprendido al “cuidar más quejarme menos”?

  • Un simple mensaje es suficiente para reavivar una relación medio perdida

Llevaba sin hablar con mi amigo Raul tranquilamente un año, le pregunté la última vez que bajé a Valencia si nos podíamos ver pero no nos dio tiempo. Un simple mensaje preguntando cómo estaba fue suficiente para que al día siguiente nos llamáramos y nos contáramos cómo nos está yendo la vida desde que hablamos por última vez con tiempo. Para mí Raul es una persona muy importante con la que he vivido mucho, aunque la distancia haga de las suyas. Recordar que puedo hablar con él de cualquier cosa y de lo que hemos vivido juntos, que no es poco, me devolvió dos años de vida.

  • Relacionarme con los demás me ayuda a ver cosas nuevas

amigas hablandoDa la casualidad que yo estoy en una etapa de cambio y, como en toda etapa de cambio, estoy teniendo algunas dudas acerca de como gestionarlos y de si realmente quiero todo esto o solo ha sido un arrebato.

Prometo que yo cuando pregunté a todas estas personas cómo estaban lo hice sin ninguna expectativa, tan solo son personas que realmente me interesa saber que está siendo de sus vidas en este momento. Pero hablando de  , de la vida, de como va todo y de como deja de ir, han ido abriéndome ventanas muy importantes para las decisiones que estoy tomando.

A veces, al vivir las cosas en primera persona, es muy difícil ver todas las posibilidades, aspectos, dificultades, y sobe todo cuesta verlos de una manera objetiva. Fomentar tus relaciones con personas que ven las situaciones desde fuera y son diferentes entre sí te ayuda a ver. Puede que en ese momento no te guste lo que ves porque te rompa los esquemas pero te ayuda a revisar y a saber si has barajado todo o te has dejado alguna consecuencia en el tintero. No se puede controlar todo pero se puede tener en cuenta el mayo número de posibilidades para asegurarte de tomar la decisión que mas te gusta.

No existe la decisión correcta, solo la decisión que más encaja contigo en este momento de tu vida.

  • Da bienestar estar ahí cuando alguien que quieres te necesita

mantener la amistadPor la misma regla de tres que los demás te hacen de espejo y te enseñan cosas para que veas mejor, o te dan perspectivas nuevas, tú actúas de a la inversa. Les haces de espejo y les das perspectivas diferentes que muchas veces les abren posibilidades alucinantes.

Otras veces simplemente estas ahí en un momento en el que esa persona se sentía sola y, créeme, es de agradecer que una persona esté ahí cuando menos te lo esperas. Es precioso cuando estas ahí para alguien sin dejar tus necesidades de lado pero sin esperar nada a cambio, simplemente estas ahí, en silencio, escuchando, como sea… El estar ahí para alguien cuando no te lo ha pedido nutre y lo hace mucho más cuando además quieres a esa persona y te hace feliz que se sienta bien.

  • Es alucinante la emoción que produce saber de alguien que llevas tiempo sin saber

Quizá para ti no lo sea pero te aseguro que para mí es alucinante. De repente he revivido amistades con las que ya ni contaba, no porque sean mejores o peores sino porque a veces cada uno sigue un camino, otras veces simplemente es la distancia, o que uno ha creado una familia nueva, puede que un trabajo lejos o un trabajo que ocupa mucho tiempo…

Al final siempre es de agradecer recordar la intensidad de las que un día fueron grandes amistades.

  • Solo con una pregunta tienes el privilegio de disfrutar de una buena conversación

Si eres como yo y una buena conversación te llena más que cualquier otra cosa, enhorabuena, has encontrado la manera de crear conversaciones extensas y profundas acerca de la vida y de cómo hemos cambiado con los años, que ha mejorado que va bien, hacer repaso y filosofear sobre el amor, la guerra, las emociones y el futuro; solo tienes que coger tu lista de contactos y empezar a enviar mensajes a todo aquel que recuerdes con cariño, con quién hayas disfrutado o simplemente a la gente que quieres. Seguro que alguien tiene ganas y tiempo para hablar un ratito.

¿Por qué no nos preocupamos por los nuestros más a menudo?

Evidentemente cada una tiene sus propios motivos, pero hoy te voy a hablar de los míos por si acaso te sientes identificada.

  • Falta de tiempo

Tenemos mil cosas que hacer, todas super productivas, y a nadie le parece que parar “x” tiempo para dedicar a las personas que nos importan genere nada, pero lo cierto es que cuando dedicamos tiempo a la gente que queremos produce bienestar y beneficios en terrenos diferentes y quizá menos visibles.

  • A veces, da miedo no estar a la altura de las expectativas

Es alucinante el terror que me da no estar a la altura, hacer daño y sobretodo, que descubran que no soy lo que creen que soy (por lo menos en mi cabeza). Lo mas raro es que he hecho daño y no he estado a la altura en alguna ocasión, en cambio,  no han dejado de quererme pese a ello.

  • Estar ahí para alguien que no está es doloroso

aprender del sufrimientoHay amores que no son una elección son prácticamente una imposición y me refiero a los familiares. Da igual cual haya sido tu situación familiar, cuando toda tu vida has estado ahí y has visto lo que es estar para alguien que no está porque no está preparado, porque no sabe hacerlo mejor, o simplemente porque su cabeza esta demasiado liada como para añadir amor hacia otra persona; evidentemente luego da mucho miedo volver a amar incondicionalmente. Aprendemos que cuando un corazón se compromete va solo. Tú puedes decidir ignorar, engañarte o simplemente poner distancia, pero tu corazón sabe bien lo que quiere y vas a amar sin poder decidir prácticamente nada.

Para las que tendemos a obsesionarnos con chicos y estas palabras siempre nos suenan a: “Está claro, siempre estaré para él, mi corazón lo ha decidido…” No me refiero a eso, creo que las parejas están ahí a nuestro lado porque son una elección que hacemos cada día al levantarnos. Si estás con esa persona es porque tu has decidido que lo que te aportaba o lo que te atrae de él son lo que tu quieres en tu vida, eliges cada día estar ahí porque te gusta lo que tienes con él, si en algún momento lo que hay no te gusta solo tienes que dar media vuelta y largarte, puede ser duro pero siempre ha sido una elección.

  • Comprometerte más a cuidar a los tuyos supone una responsabilidad que a algunos nos asfixia

Para mí, por ejemplo, querer es una responsabilidad. Significa que puedo hacer daño a esa persona, significa que puede que un día decida que no le he aportado lo suficiente, significa que si un día en lugar de estar yo hay otro porque yo no puedo estar decidan que yo no estoy ahí y no le guste… Todo esto hace que sienta mucha presión a la hora de relacionarme y crear vínculos fuertes.

En conclusión

Alimentar las relaciones sociales, valorarlas y mimarlas con paciencia puede ser una gran ventaja y acercarnos mucho a esa “felicidad” que tanto anhelamos. Sólo tenemos que superar nuestros miedos y recordar nuestras cualidades positivas.

 

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