disfrutar como niñasDisfrutar como niñas y niños es algo que se nos ha olvidado hacer. El otro día mientras volvía por la mañana a casa, pasando por medio del centro comercial que uso como atajo, me di cuenta de que la vida cuando no hay niños ni adolescentes es seria y aburrida. Este pensamiento pasajero me recordó a una escena que viví unas cuantas veces durante mi infancia.

Cuando era pequeña y estaba enferma me tocaba quedarme en casa (como a todo el mundo), en un primer momento me encantaba quedarme en casa, a no ser que me encontrara demasiado mal, pero cuando ese primer momento pasaba y mi enfermedad me retenía más de dos días seguidos en casa, mi ánimo empezaba a flojear. Miraba por las ventanas del salón y no veía ni una pizca de diversión, eran todo “personas serias” haciendo “cosas serias”. En la tele ponían programas para gente mayor: noticias, programas de cotilleo y política, Alerta Cobra (una serie de adultos para mi yo de entonces)…  Parecía que nadie tenía ganas de divertirse, explorar, jugar y ver dibujos más que yo. Mientras los niños estábamos en el cole el mundo se convertía en un lugar lleno de personas “responsables y serias” haciendo cosas “responsables y serias” (como bien dice El principito, libro del que hablaré en mi rincón para pensar).

La inocencia de un niño, su manera de vivir, colorea la vida de una manera que solo los más sensibles reconocen.

Haciendo esta reflexión me di cuenta: ¿Qué hay que coloree más el mundo que un niño? ¿Qué hay que disfrute más del momento presente que un niño? ¿Qué hay que explore más que un niño? Y no solo me refiero a los niños y adolescentes por edad, también están los adultos que ya decidieron seguir siendo niños para siempre y, por supuesto, a los que no lo decidieron pero aun así siguen teniendo muchas características que nos recuerdan a ellos, la inocencia, el juego, la diversión… Ellos tienen un brillo especial en la mirada. Por eso te propongo que imites a los niños.

Observa a los niños esta semana, fíjate en  como descubren cosas nuevas, en la inocencia con la que se dan a los demás, no tienen problema en pedir lo que necesitan y cada día conocen algo nuevo, y si no es nuevo ellos lo viven como si lo fuera. ¿No echas de menos descubrirte cada día? El mundo es inmenso y tiene un montón de cosas para descubrir.

Cuando ya hayas observado lo suficiente, y solo si te sientes preparada, te animo a que pruebes a imitarles. Entiendo que te pueda dar vergüenza, pero  imitándoles podemos descubrir que se siente cuando estamos en este momento, simplemente siendo nosotras mismas y disfrutando de lo que acabamos de descubrir, viviendo la amistad, el amor y las emociones con honestidad. ¿No te parece que perdemos demasiado tiempo intentando disimular? Intentamos disimular el amor, el cariño que sentimos por nuestros amigos, la alegría que nos da algo que para otros puede ser ridículo, las ganas de saltar, bailar o correr. Las que nos lo perdemos somos nosotras que nos estamos olvidando vivir.

¿Qué nos aparta de disfrutar como niñas?

Espacio de lectura y cine

  • Creer que lo sabemos todo. No sé en que momento llegamos a esa fase de nosotras mismas en la que de repente creemos que ya lo conocemos todo lo suficiente. Nadie nos recuerda que nunca acabamos de conocernos, que hay muchas cosas que no hemos visto y que, encima, todo cambia constantemente. Si lo damos todo por conocido no nos enteramos de los cambios y luego vienen las sorpresas.
  • Ahogarnos entre responsabilidades. Empezamos a exigirnos más y más porque “tenemos que” hacer esto y lo otro y “debemos de” hacer lo de más allá.  Deberíamos ser perfectas y sobretodo productivas (capitalismo abusón). Viendo un atardecer en la playa mientras te revuelcas en la arena es divertido, pero no es muy productivo a no ser que tu prioridad seas tú misma. Aunque que otra prioridad tener si no.
  • Somos personas series y responsables. De repente todo requiere seriedad y pensar en cada cosa que hacemos para evitar consecuencias, se acabó el improvisar. Ya no podemos gritar en el banco, mamá ya nos advertía de esto de pequeños (o papá). Vale, entiendo que no grites en el banco, pero también es ridículo bailar por la calle, reírse a carcajadas porque te has acordado de algo gracioso o llorar porque acabas de recibir una mala noticia, estás frustrado o lo que sea que te haga llorar a ti.  Gritar y festear que acabas de ver un amigo es motivo de que todo el mundo te mire, si lo haces eres una persona escandalosa.
  • Creernos que debemos controlarlo todo. Porque si todo está controlado estará bien hecho, parece que así no puede pasar nada que nos haga sentir mal o nos dé una buena tunda metafórica. Se acabó dejar cabos sueltos, se acabó el explorar sin miedo, prácticamente se acabó el vivir disfrutando. Lo siento por darte malas noticias pero que lo tengas todo controlado no te va a librar de nada, la vida es impredecible y nunca sabes por donde va a salir ahora.

¿Qué nos pueden ayudar a recuperar a la niña que llevamos dentro?

  • Usa la creatividad. Creo que si usamos la creatividad recuperamos un poco ese guste por el disfrute, por el explorar, por el vivir cosas nuevas. Además, con la creatividad podemos alargar esta lista, explorar que nos hace sentir más vivas y felices y que nos apaga lentamente como si de una vela perdiendo oxigeno se tratara.
  • Descubre y experimenta cosas nuevas. Este consejo es parecido al que pongo en casi todos lados en los que escribo pero es verdad,  explora, descubre, observa todo como si fuera el primer día que lo ves. Experimenta sabores nuevos, nuevos tactos, nuevos lugares… Deja que todo te sorprenda y te apasione de nuevo. Hazlo todo como si fuera la primera vez que lo haces. Sólo pensarlo se me hace la boca agua jajajaja
  • Timidez e inseguridad van de la manoDejar el ridículo solo por un día. Vale, si te da vergüenza tampoco hace falta que trepes un árbol de una calle transitada, vamos a conformarnos con cosas que habitualmente no haces por vergüenza pero que te apetece hacer. Para ponerte un ejemplo, cuando escucho música con auriculares mientras voy en el metro, si estoy animada y todo encaja en ese momento, me muero de ganas de bailar, nada del otro mundo, me apetece mover sutilmente el esqueleto y me aguanto porque me moriría de vergüenza. Reconozco que no lo haré en el metro de camino a Plaza Cataluña con todo a tope de gente pero tal vez podría hacerlo en un sitio menos transitado, para ir perdiendo esa vergüenza y dejarme llevar. A cuántos niños has visto tu aguantarse las ganas de bailar, cantar o reírse a carcajadas, y encima los encontramos graciosos cuando lo hacen.
  • Tomate un día libre sin ningún tipo de responsabilidad. Tómate el día libre y haz lo que te apetezca con él, que no sea ninguna obligación, la única obligación tiene que ser disfrutar. Recuerda cómo se siente uno cuando no está agobiado entre todas esas asfixiantes tareas, prioriza tu bienestar por un día, las responsabilidades seguirán ahí mañana, por desgracia.
  • Juega. Juega con el agua, la comida, los papeles, colores, con lo que te apetezca. Juega con todo lo que te apetezca, juega con tu pareja, con tus amigos, hazles bromas, cosquillas, correr por toda la casa… Recuerda como es jugar, no hace falta que sea al escondite, hay muchas maneras de jugar. Sin ir más lejos, pintar como hobby puede ser una manera de jugar, jugar con tu guitarra nueva, jugar a darle vida a tu jardín… Te puedes tomar casi cualquier cosa como un juego y quitarle responsabilidad. Yo ahora estoy jugando a ser escritora de crecimiento personal, todavía no estoy muy segura de cómo se me da :P.

Seguro que si pienso un poco más en ello se me ocurren mil opciones más, pero de momento con esto creo que ya tenemos opciones más que suficientes. Habrá que seguir observando para encontrar más opciones.

Aprendamos juntas. Vivamos disfrutando de nosotras, démosle a nuestra niña interior alas para que viva ilusionada de nuevo, que disfrute de cada momento del día y de la vida como únicos, porque lo son.

Si te ha gustado compárteme y nos vemos disfrutando de la vida.