gratitudHe decidido comenzar una colección de artículos acerca de lo que a mí me hace ser un poco más feliz. Y la primera clave es la gratitud.

Puede que no sea universal o que para ti sean más importantes unas claves que otras. Incluso, puede que haya otras cosas sobre las que yo no haya hablado o que para mí no sean importantes pero para ti sí. No dudes en comentar o ponerte en contacto conmigo para que las añada, estoy muy abierta al cambio y la colaboración.

¿Por qué mi primera clave para el cambio es la gratitud?

¿Te acuerdas de aquello que escribí hace unas semanas? “El arte de enfocarse en lo que va bien”. Creo que la clave para enfocarse en lo que va bien sin que resulte algo forzado es ser agradecido.

Te pondré un ejemplo:

Si yo agradezco tener comida en la mesa cada día, quizá porque soy conscientes de que otros no tienen nada, por mala que sea esa comida y poco que me guste seré feliz por poder comer algo. De esta manera si siempre agradezco lo que tengo, y lo valoro, seré un poquito más feliz.

¿Qué es la gratitud?

La gratitud, según  el diccionario, es el sentimiento que experimenta una persona al estimar un beneficio que alguien o algo le ha concedido.

Para mí va un  poco más allá: la gratitud es el sentimiento que se genera no solo cuando alguien nos concede algo. También es lo que se siente cuando valoramos lo que tenemos. Al fin y al cabo hay muchísimas personas en el mundo que lo tienen todo (casa, trabajo, dinero, amigos, familia…) y siguen siendo infelices porque no valoran nada de lo que tienen.

De que vale tener si no somos capaces de valorarlo.

¿Qué hace que seamos agradecidos?

Sinceramente, no he hecho un estudio que afirme lo que voy a decir y por eso no lo tienes que tomar como una verdad universal. Pero te voy a hablar desde mi perspectiva.

Estoy casi segura que lo que hace que, al menos yo, sea agradecida es el recordar que no todo el mundo tiene los mismos privilegios que tengo yo. Te lo voy a explicar mejor:

Cada vez que estoy en una situación que yo considero desagradable me hago dos preguntas.

  1. ¿Hay alguien que está peor que yo? Casi siempre hay alguien peor.

Tras esta pregunta viene la culpabilidad y para contrarrestarla me pregunto:

  1. ¿Tengo algo que aprender de esta situación? Siempre hay algo que aprender por desagradable o insignificante que sea.

Te hablaré sobre aprender en el siguiente artículo de mis claves para la felicidad.

Cuando ya me he planteado estás dos preguntas agradezco no tener una situación peor y lo que he aprendido de esta situación “desagradable”.

Hay muchas herramientas para aprender a agradecer, especialmente en Coaching, aquí te dejo una herramienta muy interesante y algunos de los beneficios que tiene dar las gracias.

La gratitud es contagiosa

Aunque naturalmente yo me siento agradecida con cada nuevo día en el mundo porque creo firmemente que es un regalo, también creo que es contagioso.

Te pondré un ejemplo:

Hace poco te expliqué que hice un Workaway. Cuando este finaliza se hace una espacie de feedback para saber cómo ha ido.

Por eso, fuimos a cenar con los “anfitriones” (los anfitriones son las personas que te acogen a cambio de ayuda) para preguntarnos como había sido nuestra experiencia Workaway. Entonces, hice un repaso mental de mi experiencia y no podía evitar ver todas las oportunidades y cosas positivas que me había brindado.

Y no fui la única, tras mi relato todos y cada uno de nosotros empezamos a darnos gracias por habernos respetados pese a ser diferentes (te hablaré de ello más adelante), por ayudarnos, por concedernos libertad, por ser responsables, por dar lo mejor…

La mesa se convirtió en una colecta de gratitudes y buenas palabras. Se formó tan buen ambiente que yo al salir del restaurante no podía sentir más que amor por todos ellos, por su persona  y por lo que había podido compartir con ellos.

Si sentir gratitud no es felicidad se parece mucho

ser feliz un objetivo egoísta

Puede que sentir gratitud no sea felicidad, pero se le aproxima bastante. Numerosas veces en mi vida me he visto frente a un bonito atardecer en un buen sitio y he sentido una gratitud inmensa por poder verlo, por poder estar allí, incluso porque existe.

Los momentos gratitud/felicidad me suelen ocurrir especialmente cuando viajo. Cunado viajo pero no cuando estoy descubriendo una ciudad que no tengo tiempo para pensar en nada, me pasa cuando voy en un tren de un lugar a otro y hago un balance de mi vida.

De pronto me doy cuenta de que tengo de todo, de que siempre estoy creciendo, de que mi historia (sea más o menos desagradable) me acerca a lo que soy hoy y a lo que trabajo por seguir siendo. Y en esos momentos no sé si puedo expresar con palabras la plenitud que siento, supongo que ese sentimiento es la auténtica gratitud.

Evidentemente, esta sensación de plenitud agradecida no es permanente, aunque desde luego ese estado hace que me sienta bien cuando no lo experimento también. Porque cuando no está recuerdo que existe. Me recuerda que tengo una dirección e incluso cuando no lo sabía siempre la tuve. Y porque no hay nada como valorar tu vida, tu salud, tus seres queridos, y todo lo que te rodea.

¿Y tú? ¿Valoras lo que tienes y agradeces que exista?

No se valen las escusas, tenemos muchísimas más comodidades que en otros países, y en la mayoría de los caso contamos con alguna cosa más. Tal vez para ti sea la familia, los amigos, la vida laboral, tus estudios, quizá un animalito.

Siempre hay algo más que te llena, agradécelo y cuídalo porque cuando deja de estar es cuando nos lamentamos.

Aprendamos a agradecer todo lo que nos brinda la vida.

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