cansada de disctutir

¿Qué interpretaciones nos llevan a discutir? ¿Eres del grupo de las asertivas? O bien ¿te gustaría serlo?

Si te pasa como a mí y después de discutir el malestar te embarga y te lleva a cuestionarte en qué momento te has dejado llevar por la discusión, este es tu post. Un post extraído del reciclaje de algunos conceptos que descubrí en mi último curso sobre personas asertivas.

Hace ya algunos días que estoy preocupada por la cantidad de discusiones que estoy teniendo últimamente, como ya dije en las 7 técnicas asertivas. Pensaba que era culpa de los demás y que estaban especialmente irritables o que les estaba afectando el ambiente crispado, pero después de las tres primeras discusiones (con personas que no tienen nada que ver entre ellas y con temas nada relacionados) empecé a dudar de si era yo la que entraba en conflicto y puede que hasta la irritable. Entre la cuarta y la quinta discusión, con otras dos personas más, dejé de tener dudas.

He aquí las 7 actitudes que pueden estar haciéndome sentir atacada todo el rato. Y si tú estás teniendo o has tenido esta sensación, seguramente también te hayan influido.

  • El pensamiento dicotómico:

Seguro que alguna que otra vez, por no decir mil veces, te has enganchado con alguien con el típico blanco/negro, esa persona te dice “Si es claramente negro” y tú: “Que va, es completamente blanco”.

Te acuerda de aquel vestido que anduvo pasándose por Internet que algunos veíamos claramente de color azul y otros claramente de color blanco. Yo me recuerdo a mí misma discutiendo con mi compañera de piso “¿Cómo lo puedes estar viendo blanco si se ve perfectamente azul? No da lugar a confusión”. Pero el vestido de alguna manera había conseguido un color que era diferente en función de no sé qué efecto óptico. Esto no se lo cuentes a nadie pero lo peor es que yo estuve buscando cual era la manera correcta de verlo. ¿Te lo puedes creer?  Como si no fueran las dos perfectamente válidas.

Balnco negro

Cuando digo blanco/negro puede ser si/no, acertado/equivocado, verdadero/falso, conmigo/contra mí. Todos nos hemos enzarzado alguna vez en una discusión dicotómica. Pero ¿qué pasaría si cuando nos diéramos cuenta de que estamos discutiendo con solo dos opciones, empezáramos a abrir el abanico de posibilidades? ¿Qué tal si en lugar de solo blanco y negro hay grises? Seríamos más asertivas.

El otro día leyendo un libro de Erich Fromm, El arte de amar, leí que si varios hombres están a oscuras intentando reconocer algo solo a través del tacto, en este caso era un elefante, el hombre que este colocado en la trompa  pensara que es un animal que tiene forma de tubería, el que le toque una pierna creerá que es como una columna, el que le toque una oreja creerá que tiene alas. Si todos se ponen a discutir quien tiene razón acerca de lo que es no hay nada que hacer. En cambio, si empiezan a colaborar entre ellos puede, que con el tiempo, lleguen a un acuerdo.

Me pareció una reflexión preciosa.

  • La sensibilidad

chocolate a cucharadasSer sensible, desde mi punto de vista, es un regalo para los que lo somos, porque gracias a ello podemos valorar cosas tan sutiles como tomarte un chocolate a cucharadas disfrutando cada una de ellas.  Hasta aquí ningún problema.

El problema viene cuando usamos esa sensibilidad en una discusión, argumentando que como nosotros somos sensibles la persona que está en la otra parte es una insensible.

Esta no es una de las que más utilizo yo.

El error es culpar al otro de cómo nos sentimos nosotros. Las personas asertivas saben que no es porque él sea insensible que me siento mal, es porque ha dicho algo que me ha dolido, porque tengo una herida con eso, porque es mi punto débil o por lo que sea.

  • La benevolencia

Esta es una de las peores, a todos alguna vez nos han tocado las narices con la escusa de que es lo mejor para nosotros. Pues esto es la benevolencia, creer que se tiene la concepción correcta del bien y del mal, para uno mismo y para los demás.

La consecuencia es que cuando uno cree que sabe lo que es bueno para los demás acaba metiéndose  donde no le llaman. Yo misma soy una justiciera por excelencia, y en más de una ocasión me he llevado el rapapolvo. ¿Cómo sé yo que eso a esa persona no le funciona? ¿Acaso soy algún tipo de adivina que predice como te va a ir en la vida para poder rescatarte? Por si acaso cabe alguna duda: NO, PARA NADA. No tengo la certeza de nada, no sé si por desgracia o por suerte. Si lo supiera todo creo que me aburriría como una ostra.

Las personas asertivas saben que no pueden saberlo y no se meten, sólo opinan.

  • Anticipación negativa

Hablando de adivinos, aquí está la anticipación negativa, adivinar que va a ir mal sin ni siquiera haberlo intentado. Una de las peores costumbres.

creer que sabemos

¿Sabías que si visualizas algo tu cerebro lo toma como si fuera verdad? Y ¿sabías que si tu cerebro cree algo va a buscar una y otra vez argumentos para reforzarlo? Por eso esta es una de nuestras peores enemigas, anteponer algo negativo, porque cuando lo visualizas has creado una realidad en tu cabeza que tu cerebro va a empezar a reforzar, basándose en cosas de fuera, una y otra vez hasta que te lo creas.

Nunca te ha pasado sentirte un día especialmente solo y al salir por la calle no ver más que parejitas, amigos en grupo, familiares todos juntos…. Y decirte a ti misma: “¿Por qué hoy todo el mundo ha decidido salir en grupo a la calle? Hoy que estoy más sola que la una”. Eso es porque tu cerebro se enfoca en lo que refuerza tus ideas.

  • La auto-justificación

Yo en esta soy una experta, tengo nivel 15 de manipulación. Estos días sin ir más lejos repitiendo una y otra vez la de: “Me has hecho daño, siempre me haces sentir mal y no me escuchas cuando te hablo”. Ahí tienes tres, en una misma frase. ¿Quién se siente mal? Me siento mal yo ¿no? Pues entonces la manera correcta de expresarlo sin culpar al mundo de mis heridas sería: “Me ha hecho daño lo que acabas de decir, me siento mal a veces cuando estoy contigo y siento que no me estás prestando atención cuando te hablo”. ¿Qué te suena mejor?

Si quieres formar parte del grupo de las asertivas tiene que recordar que el mundo no es el responsable de que nos sintamos mal, somos nosotras, RESPONSABILICEMONOS.

  • La lectura del pensamiento

Otra que va de adivinos.

Sí, todos podemos encontrar evidente que pasa algo por las reacciones no verbales del otro, pero no podemos adivinar a que se debe. A lo mejor tú crees que es algo contigo y resulta que la otra persona está  pasando por algo gordo solita.

Hace muchos años una buena amiga mía me dijo que cuando una persona que trabajaba cara al público le atendía mal o le hablaba mal, trataba de recordar que ella no sabía el tipo de vida que llevaba. Tal vez era una madre con un hijo enfermo pasando noches despierta para cuidar del hijo y madrugando para ir a trabajar después para que  no le faltara de nada. Es más para que pase esto no hace falta que tengas un hijo enfermo, solo con que tengas un bebe de meses, ellos se despiertan cada 3 horas y los papas no suelen poder descansar bien, y eso en el humor se nota.

Con esto no quiero decir que dejes que todo el mundo te hable mal  y te falte el respeto. A la madre que no ha dormido bien se le puede pedir claramente que por favor no te grite, o lo que sea que haga. Pero sí que no nos lo tomemos como algo personal, adivinando que no le hemos gustado. Lo más seguro es que no tenga nada personal contra nosotros.

  • Falsa interpretación de la realidad

Muy relacionada con la anterior. En lugar de leerle el pensamiento, esta vez hablamos de llegar a la conclusión de que le caemos mal interpretando su actitud desagradable para con nosotros.

Yo tengo una amiga,  a la que quiero con locura, que cuando le digo un día que no me apetece quedar, decide por si sola que me importa una mierda su presencia y que para mí cualquier cosa es más importante que quedar con ella. No es así, yo hay días que no quiero salir porque soy una vaga, así sin más.

La manera de lidiar con este error es buscar datos reales que nos confirmen que es real. Ella debería de preguntarme a mí directamente y plantearse qué posibilidades hay que yo mantenga una amistad si no es porque la quiero y me gusta pasar tiempo con ella.

¿Qué errores son los que cometes tú? ¿Hay algún error que quizá cometes y no he escrito? ¿Formas parte del grupo de personas asertivas y esto ya no te pasa? Deja tu respuesta en los comentarios. Aprendamos juntas. 

¿Te gusta El arte de ser imperfecta? Suscríbete aquí y recibiras una newsletter personalizada semanalmente. No olvides revisar tu lista de correos no desados para confirmar tu suscripción. ¡Nos vemos dentro!