me siento inseguraEl martes te expliqué la cantidad de situaciones que me habían hecho sentir insegura en una semana y, además, te prometí que te hablaría de por qué me siento insegura. El objetivo de la entrada del martes era recordar que no existe un punto en el que de repente dejas de ser insegura para siempre, sino que tus inseguridades, como tus virtudes, forman parte de ti y de vez en cuando tu cabecita te las recordará. Pero esto no es malo porque cada vez que esas inseguridades vuelven aprendes a gestionarlas mejor, y además te hacen más humilde. Si dejáramos de tener inseguridades, miedos y todo tipo de emociones negativas, podríamos llegar a creer que estamos por encima de las emociones y no creo que eso sea lo mejor para nuestro crecimiento personal.

¿Por qué me siento insegura?

Porque es ley de vida, nadie está siempre 100% seguro de todo, ni de sí misma, igual que nadie es feliz (por lo menos la felicidad que nos venden)  para siempre y ya está. Pero como me puse yo de ejemplo en la primera parte de esta reflexión me volveré a poner en esta segunda parte.

  • La chica de las inseguridadesMe he estado comparando. Sí, es fuerte que me pase esto a mí, pero me pasa jajajajaja. Hablando enserio, hemos crecido comparándonos, o más bien compitiendo. Hablé de ello en este artículo. Esto hace que aunque seas consciente y no hagas ni caso de esa sensación, de vez en cuando aparece.  En mi caso, cuando quedé con Lina, mi amiga la que es opuesta a mí, me sentí mal porque ella era más responsable que yo, pero quien me dice a mí que yo quiero ser seria. Para seguir con las situaciones que viví la semana pasada, cuando estaba entre guapas me sentía fea porque me estaba comparando con ellas.  Cada una de nosotras tiene su propia belleza, puede que la mía no sea tan física y si la tengo física no le saco partido. En cuanto al blog, me comparo con blogueros que tienen más experiencia, más estudios y hasta más creatividad que yo. Me comparé hasta con mis compañeros de trabajo, si algunos me parecían más divertidos o más bromistas que yo, ya está, etiqueta de aburrida.
  • Me estoy olvidando de recordar mis logros y virtudes. Mis compañeros serán más divertidos que yo, pero quizá yo soy más resolutiva y ellos pueden contar conmigo a la hora de resolver un conflicto. Aquí cada uno tiene sus virtudes.  En todos y cada uno de mis ejemplos en “Y de repente sentirse insegura” estoy olvidando que es lo que a mí se me da bien hacer y que he conseguido hasta ahora.
  • Estoy poniéndome siempre en lo peor. Fíjate, si he tomado una decisión que se sale de los parámetros de el “normalimetro” (nombre que uso para el medidor de normalidad según el estándar social, no quiere decir que sea la normalidad real sólo la socialmente aceptada), entonces va  a ir todo mal porque soy una irresponsable, empiezo a pensar que si quiero volver me voy a dar cuenta de que he desperdiciado mi vida…. ¡Stop! Vamos a parar un poco.  Que yo no haga lo que se me ha estipulado dudo mucho que sea una pérdida de tiempo, es más, aunque un día me dé cuenta de que no era lo que realmente quería habré estado probando opciones.

La primera vez que te vas a comprar unos zapatos no sabes que talla tienes ¿Crees que es una pérdida de tiempo probar varias tallas de zapatos distintas hasta que encuentras la tuya? Si no te pruebas más que unos puede que vayas toda la vida con unos zapatos pequeños. Por la misma regla de tres, si no pruebas diferentes opciones no puedes saber si lo que estás haciendo es lo que se te da bien y te apasiona.

¡Atrévete a probarte zapatos! ¡Atrévete a probarte diferentes maneras de vivir!

¿Qué puedo hacer para gestionarlo?

Salto al atardecer

  1. Visualiza siempre en positivo. Tu cerebro interpreta lo que visualizas como algo real, él no sabe si lo estás viviendo o no pero lo que sí sabe es que si pasa por tu cabeza hay que hacer algo con esa información. Esto quiere decir que si yo imagino que me voy a desmayar porque me siento mareada, y me visualizo a mí misma mareándome, mi cerebro creerá que eso ha pasado de verdad y actuara en consecuencia. Bien sea asociándolo a algo para prevenirme en el futuro,  bien sea almacenándolo como experiencia positiva. Lo bueno de esto es que si te imaginas en el Caribe bebiendo un coco con pajita, tu cerebro actuará en consecuencia llegando, incluso, a generar endorfinas.  Por eso, si te tienes que poner en algo que sea en lo mejor. Para seguir en los ejemplos a mí me vendría muy bien visualizarme como una bloguera de éxito, o visualizar lo bien que me va a sentar perseguir mis sueños aunque sea un poco a contracorriente.
  2. Apúntate tus virtudes y logros y ponlos en un sitio visible. Haz una señora lista de lo que has conseguido hasta ahora y de lo que tienes de positivo, puedes hacer el ejercicio que propuse en este artículo. Cada vez que te sientas abrumada por tus inseguridades échale un vistazo. Si te lo pones en posits en los espejos de tu casa mejor que mejor, así podrás verlos mientras te estás arreglando para salir. También puedes ponerlos en la pared que ves nada más levantarte, en la pantalla del ordenador, en las notas del móvil…. Usa tú ingenio.
  3. Haz las cosas y punto. Estos días lo he estado oyendo hasta la saciedad  en artículos como este y, la verdad, es un consejo buenísimo. Hay una frase que dice: “Hazlo, y si tienes miedo hazlo con miedo”.  Yo añadiría y si no estás segura hazlo con dudas. Sí, me siento mal estos días y no es el mejor momento para ponerme delante de 150 personas y explicar qué nos puede hacer sentir bien. O puede que sí, que sea el mejor momento porque conecto más que nunca con esas 150 personas.  Está claro que nunca sabes cómo va a resultar y cuando es el mejor momento. Así que yo creo que, aunque sea inseguras, mejor intentarlo y fracasar que quedarse con la duda de qué hubiera sido de nosotras si lo hubiéramos hecho.
  4. Y por último, aprende de tu inseguridad. No me cansaré de repetirlo, siempre que puedas aprende. Aprende de lo bueno, de lo malo y de lo regulín. Esta semana yo he aprendido que la inseguridad forma parte de mí, que la pudo utilizar para  superarme y que cuando elijo seguir adelante con inseguridad, siendo consciente de ella para que no me limite, me siento más fuerte.

Aprender es la gasolina que nos impulsa a salir adelante, a vivir, a dejarnos  llevar, a ser mejores y más fuertes. Aprende y disfruta te sientas segura o no.

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