mejorar el futuroReconozco que el titulo “Mejorar el futuro a través del sufrimiento” puede parecer algo confuso. No, no me gusta que nadie sufra, es más, soy excesivamente sensible al sufrimiento de los demás, especialmente cuando es injusto. Lo que pasa es que esta semana he ido a Cracovia, un sitio lleno de historia, de una historia un poco oscura y muy triste. Para los que no lo sepáis Polonia fue invadida por la Alemania nazi hace menos de 80 años (prometo no hablarte de todo lo que hicieron allí ni de nada que pueda herir la sensibilidad de nadie, si alguien quiere saber puede visitarlo o buscar información al respecto).

Durante esta invasión los alemanes nazis, o sea los amigos de Hitler, se asentaron en el castillo de Cracovia. Como no fue suficiente con conquistar territorio para ellos, decidieron crear el famoso campo de concentración de Auschwitz para destrozar al personal (como si una guerra no fuera suficiente destrozo).

No quería ir a  Auschwitz pero mirando un poco por encima la fábrica de Oskar Shindler (había visto la famosa película “la lista de Shindler”) empecé a ver más sobre la historia y tuve unas ganas desenfrenadas de seguir conociendo más y más sobre el tema.

  • ¿Por qué decidí ir a Auschwitz?

Siempre he creído que hacer visitas a campos de concentración, y sitios que antiguamente han significado la tortura y sufrimientos de otras personas, era algo innecesario que la gente hacía por morbo y  no entraba en mis prioridades fomentarlo. Pero mientras hacía la visita a la fábrica entendí que no solo estaba equivocada sino que era mi manera de no enfrentarme a una parte de mí (no creas que soy una psicópata, es una parte de mí y de cualquier persona humana).  Además he entendido que ver las cosas a través de una pantalla siempre hace que todo esté lejos, parece que no nos hubiera podido pasar a nosotros. Cuando estás allí te das cuenta de que no fue hace tanto y que podrían haber sido nuestro abuelos, para algunos incluso padres, y desde la cercanía duele todo un poco más.

Así que me puse manos a la obra y fui a Auschwitz aun habiéndole dicho a mi amiga mil veces que no pasaría por allí ni loca y que anulara mi visita. Lo vi bien y me empape todo lo que pude, de todo lo que allí había pasado y de todo lo que había pasado en Cracovia. Contra más información recibía más roto tenía el corazón, veía el sufrimiento de toda esa pobre gente y me daba cuenta de que todo eso no podía haber sido en balde. Me niego a dejar pasar la historia de esa pobre gente como una anécdota o un cuento olvidado, como si fuera algo lejano que solo en leyendas se oye.

  • ¿Qué aprendí allí?

Cuando volvía dirección a casa con el corazón blandito (como dice Fito), tras ver lo que fue descrito por la guía como el cementerio más grande del mundo (las cenizas de todas las personas que murieron allí siguen allí), empecé a pensar en cómo podía yo utilizar todo ese dolor que habían pasado esas personas para crear desde mí un mundo mejor. Ya que había sufrido tanta gente, al menos que ese sufrimiento haya servido para cambiar la manera de actuar de una persona mínimo. Seguramente hay más que hayan salido con esa idea pero ahora estamos hablando de mí.

  • ¿Qué soluciones pensé para mejorar el futuro?

Dar amor en pequeña escalaLo primero que pensé fue en dedicar mi vida entera a los demás, algo tipo Teresa de Calcuta, ir a dónde sea que necesiten ayuda e invertir toda mi vida en ayudar a personas que sufren y no tienen la suerte que he tenido yo de nacer en un país primermundista con todas las comodidades posibles. Todavía no había acabado de procesar esta idea y ya me había dado cuenta de que esto no iba a funcionar, era una idea demasiado radical para mí que me hacía sentir incomoda. Siempre me ha encantado ayudar a los demás pero reconozco que, por egoísta que suene, no quiero dejarme de lado. Mis sueños, mi persona, mi familia y amigos son importantes para mí y no quiero perderlos, por lo menos no antes de tiempo.

Entonces busqué como hacerlo de una manera más pequeña, ser voluntaria para una organización pequeña, cerca de casa tal vez. Lo cierto es que el año que viene tenía pensado hacer algo parecido pero como lo hago por disfrute  a cambio de viajar no vale. Me di cuenta de que si quería hacerlo tenía que abandonar proyectos que amo y en los que he trabajado con mimo y paciencia.

Mientras todo esto rondaba por mi cabecita  oí toser a mi amiga, que había estado al lado en todo momento, y al mirarla entendí que no hacían falta actos tan grandes para crear un mundo mejor. Solo con cuidar a los que me rodean y respetar a los que son diferentes a mí,  sin juzgarlos aunque no esté de acuerdo con esas diferencias, ya estoy creando un  mundo mejor. Justo daba la casualidad que le había echado una gran bronca por hacer las cosas de una manera diferente a como las hago yo.

  • Conclusión

En resumidas cuentas castigaba a mi amiga por ser diferente a mí, como si lo diferente no fuera valido. En cuanto me di cuenta de que no podía ayudar al mundo si ni siquiera era capaz de empatizar y cuidar de mi amiga solo porque era diferente a mí ,me  disculpé y me dediqué a cuidar de ella el resto de ese día, convirtiendo así un trocito de mundo en un lugar mejor.

Espero mantener mi objetivo mínimo dos años, incluso confío en que evolucione a algo más grande. Que el sufrimiento de otros valga para que no volvamos a repetir los errores que se cometieron en el pasado, eso es lo que pone en uno de los barracones de “Auschwitz 1” y desde luego que yo no quiero olvidarlo nunca más, el día que lo olvide repetiré la visita.

Ojalá las personas no necesitáramos cometer tantos errores para aprender, pero juzgando al que  tarda en aprender de ellos no  estoy siendo mejor que ella/él.

 

 

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