Como te conté en este artículo, las personas que tenemos ansiedad (y las que no la padecen también pero quizá en menos cantidad) tenemos tendencia a recordar más las emociones negativas o amenazantes que las positivas.

Pues bien, hoy te traigo 4 técnicas que creo que te pueden ayudar:

1. Registro de emociones positivas

Apuntar las emociones positivas que has tenido durante el día antes de irte a dormir. Si no te sale ninguna te ánimo a que te esfuerces por recordar, vale la pena poner una muy chorra que ninguna. Por ejemplo emoción positiva para mí también es el placer de saborear un chocolate. Las cosas pequeñas también valen.

Haciendo esto enfocarás tu atención en las ocasiones en que te has sentido bien y mejorará la percepción del día que has pasado.

2. Haz una lista de cosas que te hacen sentir bien

Si en el anterior era enfocarse en que te has sentido bien, esta es enfocarse en qué ha sido lo que te ha hechos sentir bien y hacer una lista con las que te han aparecido a lo largo del último mes (o el tiempo que tú decidas). Siguiendo con el ejemplo anterior yo podría añadir a mi lista comer chocolate.

El objetivo es que cuando sientas desesperanza o falta de ganas de hacer nada cojas tu lista y hagas una de esas cosas que te generan emociones positivas. Al final las emociones parecen automáticas pero son generadas por pensamientos, y aunque está claro que no podemos controlar nuestros pensamientos, sí podemos generar conductas que mejoren algunos pensamientos.

Para que me entiendas, si yo pienso que estoy gorda, cuando haga deporte y coma sano mejoraré algo ese pensamiento. No significa eso que vaya a ser la solución a todos mis problemas, ya sabemos que no hay que huir de pensamientos y emociones negativas, pero puede ser un recurso útil para sentirte mejor puntualmente.

3. Diario de gratitud

Esta es una forma de centrarse no tanto en la emoción positiva sino más bien en hacer consciente las cosas que tenemos cada día y que mejoran nuestra vida.

Consiste en escribir al final del día 3 cosas que agradeces de hoy. Da igual lo pequeñas o grandes que sean. A veces el simple hecho de tener un ser querido que te haga reír cuando no puedes más es algo para agradecer, o estar viva, o tener una casa. En mis peores épocas yo solo podía agradecer que tenía techo, comida y familia. Hay quien no puede agradecer ni eso.

No es cuestión de sentirse culpable porque tenemos de todo y nos sentimos mal. Es una cuestión de darse cuenta que hasta en los peores momentos tenemos cosas buenas.

Cuando te acostumbras a agradecer lo que tienes aprendes a dejar de sentir que todo lo malo te pasa a ti o que es una cuestión de mala suerte. Nos pasan cosas malas, es verdad, pero también nos pasan buenas y, a veces, simplemente no les prestamos atención.

4. Medita

Otra que está muy de moda pero es que no lo digo yo, lo dice la dra. Fredrickson y ha hecho numerosas investigaciones sobre el tema.

Según las investigaciones de esta dra. y sus colaboradores, las personas que habían sido asignadas a un grupo de meditación aumentaban las 15 emociones positivas que estos investigadores utilizaron como medida.

meditar para mejorar emociones positivas

Y no solo eso, ese efecto les duraba hasta 15 meses después. Eso sí, el taller era de 7 semanas.

Casi 2 meses meditando para sentirte bien 15 meses igual valen la pena ¿no?

5. Visualízate sintiéndote bien

No sé si sabías que tu cerebro interpreta todo lo que imaginas como si fuera real, por eso en algunas relajaciones te hacen visualizarte en una playa paradisiaca o un lugar agradable.

En esta ocasión lo que te propongo es que hagas tres respiraciones profundas y te imagines sintiéndote bien un día cualquiera.

¿Qué estás haciendo? ¿Dónde estás? ¿Te acompaña alguien o estás sola? ¿A qué huele? Usa toda esa información para replicar algunas de esas cosas en la vida real y disfrútalas.

Para concluir

No me iré sin recordarte que sentir emociones negativas es inevitable.

Ósea, fomenta tus emociones positivas y auméntalas a lo largo de tus días, pero no te olvides de que si te sientes mal no pasa nada.

Según los expertos se tiene sensación de felicidad a partir de un ratio de positividad (esto es el cociente entre las emociones negativas y positivas). Dado que se almacenan mejor las emociones negativas estos autores dicen que ese ratio debe ser de 3:1, es decir cada 1 emoción negativa, 3 positivas.

No te obsesiones con esto pero no dejes de fomentar y enfocar las emociones positivas para que las negativas no ganen siempre las batallas.

¿Te gusta El arte de ser imperfecta? Suscríbete aquí y recibirás una newsletter personalizada con todas las novedades, privilegios y avances de El arte de ser imperfecta.

¡Nos vemos dentro!

 

*No olvides revisar tu lista de correos no desados para confirmar tu suscripción.