Ser altruistaHace un tiempo, a finales del año pasado (o sea dos meses), encontré en uno de los artículos de mi bloguera favorita, Marina de Psicosupervivencia, una herramienta muy interesante. Se trataba de elegir tres valores importantes para ti y escribir al lado tres formas de desarrollarlos, fomentarlos, ejercitarlos… Como lo quieras llamar. Con la lista de  “ejercicios” hecha, introducías una por una en el calendario  en días aleatorios cada una de estas tareas. Yo, como soy de las que quiere hacer de todo a la vez, me puse un montón de cosas de la lista en el calendario durante esos días aleatorios.

Este miércoles, cuando ya ni me acordaba del ejercicio de Marina me saltó una alarma: “Hoy tienes que ser altruista”. Me gusta ser amable con la gente siempre que puedo pero he de reconocer que, sobre todo en lo relativo a emociones, soy bastante de mirar las mías y dejar a los demás con el culo al aire. Así que intenté que mi propósito se convirtiera en algo más centrado en dejar mis emociones un poco de lado para poder escuchar las de los demás.

Ya que esto se trata de aprender juntas te voy a explicar algunas de las cosas que he aprendido durante mi día altruista, y cómo me he sentido al respecto.

Cosas que he aprendido en mi día de “ser altruista”

1. Hay cosas que duelen más de conceder que otras. Para mí lejos de ser el dinero, que es lo que suele picarle a todo el mundo, es la comodidad. Cuando he ofrecido un cambio a sabiendas que mi bienestar, mi diversión y mi comodidad se iban a ver afectadas, por pequeña que sea la repercusión en estos factores, me ofrezco voluntaria con la boca pequeña. Es curioso que no me importe vaciar el monedero delante de un músico de metro, si creo que lo hace bien, pero en cambio a la hora de cederle mi sitio en el trabajo a una compañera, sabiendo que el mío es más cómodo y estoy rodeada de gente divertida, cruce los dedos deseando que diga que no.

dar y recibir amor2. Ser altruista hace que la gente confía más en ti y son más ellos mismos en tu presencia. No hay sensación que más me guste en esta vida que la de tener una conversación con alguien que está metafóricamente desnudo delante de mí. Metafóricamente desnudo significa que se ha quitado las 13 capas de protección, que todos llevamos en más o menos número, y me habla de tú a tú de cómo se siente de verdad, sin enmascarar ni disimular el dolor, la ilusión, ni ninguna de sus variantes. Cuando te muestras altruista la gente confía más en ti y se atreve a quitarse capas de encima, al fin y al cabo has hecho cosas por ellos sin haber obtenido nada antes ni después y eso siempre relaja, a todos nos gusta que nos cuiden sin condiciones.

3. Te sientes mejor. No es que de repente seas la persona más feliz del mundo pero es verdad que ser altruista con los demás fomenta que los otros estén agradecidos, te traten mejor y, además, traten mejor a otras personas (hay estudios de psicología social sobre ello). De esta manera se crea un ambiente agradable y cálido en que todo el mundo está contento, incluido tú. Además, ayudar a los demás desinteresadamente te hace sentir útil y realizarte, esto colabora con la sensación de bienestar.

4. Según algunos estudios, esta sensación de sentirse útil genera endorfinas, empujándote un poco más a la felicidad y el bienestar. No lo digo yo, hablan del estudio que se ha realizado acerca del tema en este articulo.

disfrutando5.  Ser altruista con personas más necesitadas que tú te hace sentir agradecida con tu situación actual. Hace un tiempo que tengo muy restringida mi alimentación, me han salido unas cuantas intolerancias y además no como carne, y no lo llevaba del todo bien. Ayer cuando salía del supermercado un hombre me pidió comida y no dudé en darle lo primero que pille de la bolsa que se podía comer sin cocinar, pan de espelta, no era gran cosa pero me lo agradeció tanto que me di cuenta de que, al menos, con más o menos restricciones no me falta la comida. ¿Me tengo que quedar a veces sin ir a comer fuera porque en pocos sitios hacen algo que yo pueda comer? Sí, pero ver a ese señor me recordó que salir a comer fuera es un lujo y una comodidad que no solo todos no pueden permitirse, sino que encima no es una necesidad básica. Puedo comer en casa sin hacer un drama.

6. Ser altruista te ayuda a disfrutar del presente. Te parecerá absurdo pero cada vez que recordaba mi objetivo del día dejaba todas mis preocupaciones a un lado para vivir ese momento siendo lo más altruista posible. Me olvide de preparar las cosas para al día siguiente porque estaba ocupada escuchando a una persona que necesitaba que le escucharan, no me preocupó llegar más justa al trabajo por volver a dejarle unas monedas a un guitarrista y me dejé llevar por la despreocupación dejando a un lado mis problemas para atender los de los demás.

Está claro que necesitamos nuestro propio tiempo para ser altruistas también con nosotros, escucharnos y cubrir nuestras necesidades emocionales y físicas. Pero ejercitar de vez en cuando la escucha a los demás, ayudarles a cubrir sus necesidades y dedicarles tiempo nos ayuda de rebote a nosotras, especialmente cuando lo hacemos sin esperar que el otro te devuelva el favor otro día.

Mi conclusión: ser altruista engancha

Tras este primer día de altruismo, un poco a medias porque hubo momentos en los que se me olvido mi objetivo del día (especialmente a primeras horas), me encuentro hoy repitiendo la operación sin habérmelo propuesto.

Me sentí tan bien ayer dejándome un poco de lado para centrarme en los demás, y relativicé tanto lo que a mí me parecían “problemas gordos”, que creo que vale la pena intentarlo.

¿Te atreves a aprender a ser altruista conmigo? Engánchate a ser altruista, engánchate a mejorar el mundo con nuestro granito del día.

 

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