ser feliz un objetivo egoístaEn varias ocasiones usé como tema de debate entre mis amigos y familiares: ¿es ser feliz un objetivo egoísta o no? Como no acabábamos de decidirnos decidí buscar más respuestas. Ya en mi primera búsqueda acerca del tema en libros e Internet leí que egoísmo y autoestima pueden parecer lo mismo pero no lo son. Lo que pretendían decir aquellos libros es que ser egoísta era más bien querer algo sin importarte los demás. En cambio, cuando lo que estás haciendo es anteponerte a ti, sin ofender a nadie, respetando tus prioridades y valores y estar bien; en ese caso es autoestima.

Lo que pienso yo sobre: ser feliz un objetivo egoísta o no

Para mí ser feliz es un objetivo que aunque pueda parecer egoísta, porque estás priorizándote, es la mejor manera de ser generosa.

Si ser feliz es estar bien contigo misma, entonces lo que aporta una persona feliz al mundo es positivo.

Una persona feliz no te priorizará a ti por delante de ella, no porque no te quiera, no porque crea que vales menos. Simplemente porque si lo hace sabe que se va a enfadar, le vas a deber algo o va a estar de mal humor consigo misma porque en ese momento no le iba bien o le hacía sentir mal; toda esa frustración se convierte en infelicidad. Mientras que si yo sé decir no cuando no puedo y respeto mis límites, cuando te haga un favor lo haré porque quiero y lo haré desde el auténtico amor, sin esperar nada a cambio.

El mundo es una cadena fatal, o genial, depende de cómo la utilices

Mi teoría es que las personas hacemos cadenas transmitiendo unas a otras nuestro estado de ánimo y nuestra manera de ver el mundo.

No es el único medio que tenemos para alimentar nuestra manera de ver las cosas. Están las experiencias de cada uno, la manera que tenemos de verlas, lo que nuestros padres nos han enseñado hacer (a veces quejarnos a veces quitarle importancia), la televisión, la prensa y otro medios que se pasan el día recordándote lo mal que va todo y nunca lo que va bien….

Pero si frente a todo eso, que no es poco, te encuentras a una persona completamente feliz, que disfruta de lo que hace, que está en paz, que sabe gestionar bien su manera de relacionarse y los aspectos importantes de su vida. En medio de toda la catástrofe te replanteas que si el mundo va mal pero una persona puede ser feliz ¿por qué no intentar conseguirlo también? Al fin y al cabo, todos queremos sentirnos bien y estar a gusto, el sufrimiento no es agradable para nadie.

Entonces, frente a tantísima información negativa, una sola persona feliz es capaz de conseguir transmitir con su ejemplo que un mundo mejor es posible.

Exajerándolo un poquito

Y ya si me pongo en plan soñadora, si cada vez fuéramos más las personas felices cada vez serían menos los problemas del planeta. Una persona que es feliz no pierde el tiempo amargando a nadie. Porque se encuentra bien y no lo necesita, porque siente que todo es un regalo, porque no necesita juzgar y porque para mí alguien feliz está plagado de amor por sí mismo y por el mundo que le rodea,  de respeto y de cosas bonitas.

Mejor paro un poco que el azúcar me está subiendo.

Para acabar de arreglarlo te voy a poner un ejemplo. ¡¡Mis queridos ejemplos!!

Ejemplo de turno:

“En mi experiencia Workaway (si quieres saber lo que es haz clic aquí) conocí una voluntaria que había estado antes que yo, Lesley. Ella es una persona que seguramente tendrá sus problemas, como todos, pero sabe que lo importante en la vida es disfrutar.

Todavía no había entrado por la puerta y yo ya alucinaba con ella, ni siquiera hablábamos la misma lengua pero era fascinante verla comunicarse con personas de diferentes partes del mundo sin ningún problema. Se pasaba el día riendo y, cuando ella estaba aquí, todos estábamos un poquito de mejor humor.

La manera de relacionarse de Lesley nos aportó a cada uno un poquito más de bienestar, un poquito más de alegría, un poquito más de ganas de disfrutar con ella de la vida. Incluso, me atrevería a decir que cuando se fue nos dejó un poquito más unidos.

Si en lugar de Lesley hubiera venido una persona con mal humor y quejándose de todo estoy casi segura que el ambiente se hubiera enturbiado bastante. Es más, los días que uno de nosotros se levantaba de mal humor todo era más desagradable.”

El ejemplo de Lesley me hizo acabar de ver que la vida es como tú quieras que sea, que no depende de nadie y que, además, para no perder el hilo del título: si tú eres feliz le haces un favor al mundo.

Conclusión

Ser feliz es una manera de construir un mundo mejor. Uno de mis poemas favoritos acaba diciendo: “si al menos hubiera cambiado yo, con mi ejemplo tal ves mi familia se hubiera visto involucrado, y a su vez con el ejemplo de ellos mi pueblo hubiera mejorado. Y quién sabe, a lo mejor entre todos hubiéramos cambiado el mundo.” Y yo lo comparto firmemente.

La mejor manera de cambiar el mundo es con tu ejemplo.

Aprendamos a anteponer nuestra felicidad, es la mejor manera de crear un mundo mejor.

 

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