Si pides hay más probabilidades de que te denQue lema tan bonito: “pide y se te dará”. Hace días que vengo recordando las veces que he estado inquieta esperando algo que no aparece hasta que me doy cuenta que aún no había hecho lo más importante, pedirlo. Pero justo cuando quería escribir esta entrada he tenido un choque frontal con esa realidad con la que tanto me gusta toparme, por eso el nombre de la entrada se ha convertido en: Si pides hay más probabilidades de que te den.

1. Si no pides seguro que no se te da

Para empezar, lo que parece un concepto súper básico no lo es tanto. Como ya sabes que me encantan los ejemplos te pondré uno:

“A mí, que soy una romántica de la vida, me encanta que me feliciten el cumpleaños. En realidad es súper irónico porque yo nunca (y cuando digo nunca es nunca) me acuerdo del cumpleaños de nadie, a veces me cuesta recordar hasta el de mi padre. En cambio, cuando llega mi cumpleaños y nadie se acuerda me pongo muy triste. Y tú dirás: pero Ester ¿no es lógico que si tú no te acuerdas del cumpleaños de nadie, nadie se acuerde del tuyo? Pues sí, muy lógico todo, pero me pongo triste igual, soy así de compleja (por decirlo de alguna manera).

Este año, siendo yo consciente de mi “problema”, he cogido el teléfono y he comunicado que era mi cumpleaños a todo aquel que se ha olvidado de felicitarme y que me hacía especial ilusión que se acordara. Para mi sorpresa, he recibido respuestas cariñosas, amor del que me gusta a mí y hasta un cumpleaños preparado en una mañana para hacerme ver que no porque no supieran que era mi cumpleaños soy menos importante para las personas que me quieren. Para que veas.”

Pero cuidado, no todo es de color de rosa.

2. Hay cosas que no se pueden dar/tener

Yo me he quedado con las cosas que sí pero, ojo, la de veces que he pedido cosas y me he llevado un golpe de realidad en la cara de impacto TV.

Un día, mientras le contaba a un buen amigo lo  ideal que es la vida y que todo es factible si lo quieres de verdad, él me puso en la cara una cosa que se llaman limitaciones (te hablaré de ellas más adelante). Y es que, a veces, no se puede tener ni conseguir todo. No siempre estamos preparados para ello, algunas veces simplemente no lo están los demás y otras algo te limita (el tiempo, la familia, el miedo, las factores climáticos…), da igual de qué manera.

3. Qué hago cuando no se me da

En el punto medio está el equilibrio, no se trata de: o tenerlo todo y ser lo más, o bien resignarte con cualquier migaja. No. Se trata de asumir que si le pido a Pepe Palotes que me felicite el cumpleaños y se niega a contestar porque está molesto, no pasa nada, ya lo hará otro o el propio Pepe en otro momento.

La clave es pedir siempre lo que necesitas y aceptar la respuesta. Sin olvidarte de adaptarte a la “nueva” situación para al menos estar cómoda con ella.

3.1 Te voy a poner un ejemplo basado en mí:

Hace no mucho le comente a un amigo lo poco que me gusta que me dejen esperando durante horas o días la respuesta a un mensaje. No hace falta que me den una respuesta elaborada, me conformo con un “ok” y cuando tengan más tiempo ya me contestarán bien, si es que pueden.

Aunque lo pueda parecer no es porque sea una caprichosa (que a veces también), simplemente me da la sensación de que es porque no lo reciben con ilusión. Todos sabemos que cuando te llega el mensaje de alguien que te importa o con quien te apetece hablar aunque estés en medio del peor sitio posible intentas leerlo y estás deseando contestar. Mi teoría es que cuando quieres algo de verdad no te andas con tonterías. Es como decir que te encanta nadar, que te apasiona, pero estar delante de una piscina y no meterte. Seguramente hay variantes pero yo funciono así y entiendo que el resto del mundo también.

Volviendo al tema de la cuestión, le pido a mi amigo que me mande aunque sea un “ok” para saber que me ha leído y que cuando pueda me contestará. Para no volverme loca más que nada. Y me contesta que no, que si no contesta es porque está haciendo algo.

3.2 Reacción ante un NO

Si te soy sincera en ese momento me sentó como un tiro porque para mí es una clara falta de interés, pero mi trabajo consiste ahora en aceptar que:

  1. A lo mejor no es como yo y para él contestar un mensaje, por importante que sea la persona, es secundario.
  2. Me guste o no yo ya he pedido y esa persona está en su libre derecho de decir que no. Ahora me corresponde a mí decidir si para mí ese es motivo suficiente como para mandarle a paseo o es lo suficientemente importante como para aceptar su manera de proceder y adaptarme a ella.

En conclusión

Pide todo lo que quieras, necesites o te venga de gusto. Pero acepta que te pueden decir que no y aprende a gestionarlo sin culpar a la otra persona, pues todos somos libres de dar un no por respuesta.

Aprendamos a pedir lo que necesitamos y aceptar las respuestas.

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