soltar las relaciones amorosasDurante mucho tiempo, Lucía, que así se llama la protagonista de esta historia, tuvo problemas para soltar las relaciones amorosas completamente. Presumía de tener una relación excelente con todo sus ex’s, o casi todos, y durante mucho tiempo así fue. Tenía relaciones con ellos que consideraba sanas y lógicas, creyendo que lo que estaba haciendo era anteponer la amistad a cualquier otro valor. Todo iba genial con su verdad hasta que llego el día en que esa realidad empezó a desmoronarse.

Para que puedas entender mejor esta historia te voy a explicar un detalle más acerca de la manera de relacionarse de Lucía.

Ella tiene problemas para mantener sus relaciones amorosas durante largo tiempo. Es una persona soñadora a la que le encanta idealizar, en consecuencia se enamora rápido y la mayoría de las veces se tira a la piscina sin conocer del todo a la otra persona. Su afán por recrear Disney y encontrar un amor correspondido y pleno es tal que a veces ha olvidado sus gustos, sus aficiones, su forma de ser y hasta su manera de pensar para poder encajar con esa otra pieza, fuera del tamaño que fuese y encajase o no. Evidentemente dejarse a un lado nunca le ha ayudado, así que cuando por fin conseguía ser correspondida empezaba a sentirse mal, se sentía tan mal y había puesto tanto énfasis en ser alguien que no era, que acababa experimentando bajadas de ánimo fuertes e incluso ataques de pánico.

Para salir de estas crisis su única solución ha sido dejar a sus parejas, pues ella notaba que automáticamente después de dejarlas se sentía mejor. Así, acababa generando una relación demasiado rápido, se empezaba a sentir mal y cuando no podía más las dejaba para coger aire hasta tener fuerzas para sumergirse en una nueva relación.

Con tiempo y terapia Lucía ha descubierto que siempre ha creído que no se merece que la quieran y por eso lo de dejarse de lado, pero eso mejor que lo gestione ella.

Con este historial en la manga y dejando todas sus relaciones en cuanto empezaba a experimentar el bajón, acumulaba una cuenta de relaciones pasadas algo más grande que la media y creía firmemente en que las guardaba todas por amistad y cariño.

Un día la vida le dio a Lucía la oportunidad de volver a compartir con uno de su ex’s una experiencia importante y sus sentimientos empezaron a emerger con tanta o más fuerza que cuando estaban juntos. Como cualquiera haría intentó volver con él con todas sus fuerzas, pero él ya estaba conociendo a otra persona que quizá era más valiente que ella, en cuanto a relaciones se refiere, y decidió apostar por algo más seguro.

Gracias a esta lección Lucía empieza a plantearse porqué mantiene todas esas relaciones y llega a la conclusión de que tiene miedo a estar sola por un lado, y a equivocarse de decisión por el otro. Guardaba el contacto con cada una de aquellas personas por miedo a perder al “hombre de su vida”.

Llegó un momento en el que Lucía no podía mantener una relación sana, aparte de por su tendencia a forzarla e ir demasiado rápido, porque tenía el corazón demasiado ocupado. Cada una de esas personas le suponía una carga en la mochila que le impedía meter nada nuevo, en la mayoría de los casos personas tan antiguas que era prácticamente imposible volver a intentarlo. Lo único que estaba consiguiendo era alargar el malestar y repetir la misma situación una y otra vez en bucle.

A raíz del reencuentro con sentimientos antiguos Lucía, que es una tía espabilada, empieza a cortar uno por uno, con todo su dolor y con bastante miedo a morir sola, todos sus vínculos con antiguas ex parejas. A partir de ese momento, pese a la pena, se siente ligera y vuelve a respirar. Ahora sabe que no es una relación lo que necesita, lo que necesita es disfrutar de su libertad y de su edad para moverse y vivir sin responsabilidades ni explicaciones. Ha descubierto que por el momento prefiere estar sola y sin ningún tipo de carga.

Quién sabe qué le depara el futuro, a lo mejor gracias al espacio nuevo que está generando puede permitirse conocer a alguien despacito y, tal vez algún día, disfrutar de una relación ¿por qué no?

Por suerte Lucía tiene unas amigas estupendas que no sólo están a su lado incondicionalmente sino que además comparten muchas inquietudes juntas y le acompañan en viajes y decisiones. Y por suerte también en la vida hay mucho más que las parejas y, gracias a su situación, está descubriendo cosas nuevas, se está desarrollando profesionalmente hacia lo que realmente quiere y está aprendiendo a definir mejor sus límites y preferencias.

Puede que el motivo por el que a ti te cuesta soltar no sea el mismo que el de Lucía (aquí tienes unos cuantos más por si acaso te sientes identificada con alguno). Pero, sea cual sea el motivo, si mantienes relación con todos o casi todos tus ex’s quizá es un buen momento para reflexionar acerca de porque no sueltas. Con el tiempo se puede lograr amistad con uno pero con todos es algo más complicado.

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