Soltar una relaciónEl cuándo es el momento de soltar una relación es algo que nunca he sabido entender o dominar, y no sé si algún día lograré algo al respecto. Mi error se basa en que la mayoría de las veces suelto con demasiada facilidad, aunque lo mejor de todo es que si no lo hago me da la sensación que estoy manteniendo por demasiado tiempo algo destinado a fracasar. Esto me pasa especialmente con mis relaciones de pareja aunque no son las únicas. Mis amigos, los que llevan más años aguantándome, suelen quejarse de la cantidad de veces que voy y vengo, la cantidad de veces que decido largarme sin saber muy bien por qué, ni ellos ni yo.

Un poco cansada de hacerme una y otra vez la misma pregunta he decidido buscar respuestas, contarte lo que sé yo al respecto, buscar más información en la red y además ser honesta.

  • Nadie sabe que necesitas mejor que tú

Por empezar con la honestidad de la que hablaba antes te diré: no me hace falta buscar información en la web para saber que el momento exacto, en el que llega la hora de soltar una relación, sólo te lo puedes marcar tú (si es que existe). Sólo tú puedes saber cuándo es demasiado duro para ti, o demasiado fácil, o demasiado doloroso, o como sea la situación que no quieres sostener en esa relación.

¿Por qué lo tengo tan claro? Porque no hay dos personas iguales, a lo mejor para mi es insostenible una situación que para ti es muy fácil de llevar, puede que te sientas más cómoda con unas cosas determinadas que para otro no son tan cómodas. Nadie que no esté viviendo una relación puede definir qué acciones son el límite para dejarla.

Un pequeño inciso: La única acción que creo que deberían poder juzgar nuestros seres queridos es la violencia, da igual que tipo de violencia sea, no hay ningún tipo de relación que deba aceptar violencia.

  • Tus sentimientos son lo más importante

autoestima, aceptar, no lucharCreo que lo más importante, esto tampoco me hace falta buscarlo, es tener en cuenta cómo te sientes cuando estás con esa amiga, familiar, pareja… A veces es un poco complicado escuchar cómo te sientes entre tanto ruido (pensamientos, estímulos externos, constante movimiento…) pero si te tomas tu tiempo y paras sabrás cómo estás de verdad, y no que piensas al respecto. Seguramente gracias a ese tiempo encuentres que es lo que necesitas y si lo necesitas.

Busca la manera de escucharte: medita, relájate, da paseos por la naturaleza sola… Busca tu rincón seguro donde te permitas ser tú misma, donde no hay unos ojos que te juzgan ni nadie diciéndote que es lo mejor o lo peor para ti.

  • Soltar una relación profunda tiene que ser la última opción.

mantener la amistadHay que contemplar todos los aspectos y tener en cuenta que nuestra decisión repercute a otra persona y que, por lo tanto, es posible que si algún día queremos dar marcha atrás la persona repercutida haya tomado la decisión de desaparecer. A nadie le gusta que le dejen de lado.

Te voy a contar mi experiencia al respecto:

“Durante mucho tiempo yo huí de las relaciones de todo tipo. La mayoría me aterraban, especialmente cuando requería compromiso (aún lo hace). En otras ocasiones ante el conflicto simplemente me sentía mal y, como no sabía gestionarlo, me daba media vuelta y me largaba. Muchas veces ni siquiera tenía el valor para dar la cara, mandaba un mensaje de texto (o similares) para explicar “mis emociones” a libre interpretación y cerraba la puerta sin escuchar a la otra parte. Casi nunca lo hacía para siempre porque siempre acababa volviendo.

Un día tomé la decisión de irme del lado de una amiga que para mí era importante, reconozco que su presencia reforzaba mis inseguridades pero dio la casualidad que cuando no estuvo yo seguí teniendo inseguridades. Así que cuando me sentí con más fuerzas quise volver como si nada hubiera pasado y menuda sorpresa la que me llevé cuando me di cuenta de que ya nunca volvería a tener la misma relación con ella. Durante mucho tiempo le eché la culpa a ella pero la realidad es que finalmente entendí que decirle a alguien que te quiere (mejor o peor) que te ha hecho daño y que no quieres hablar más con ella o que no te va bien su presencia, es muy doloroso para esa persona y muy difícil de perdonar.

No hay decisiones correctas o incorrectas y no sabemos cómo hubiéramos acabado esta amiga y yo (a lo mejor como el rosario de la aurora) pero lo que sí sé es que a veces, sobre todo cuando me la encuentro, me siento bastante triste. Triste por no haber sabido gestionarlo de otra manera, por no haberle explicado cómo me sentía cada vez que la oía criticarme. A lo mejor no hubiera mejorado nada apero al menos ahora sabría que yo he puesto todo de mi parte para solucionarlo pero que no siempre sale bien. De todas maneras sé que con tiempo y paciencia acabaré perdonándome a mí misma por no haber sabido hacerlo mejor, y ese es el trabajo que me corresponde ahora.”

En conclusión, busca más opciones, haz tormenta de ideas, comunícate con la otra persona… y si todo falla, entonces habrá llegado el momento de soltar, al menos desde mi opinión. 

  • Las relaciones familiares son diferentes

En mi opinión la relación con la  familia que no se elige, especialmente con nuestros padres, es muy importantes. Esto lo aprendí de una gran terapeuta Gestalt, nos guste o no nuestra manera de relacionarnos con el mundo es muy parecida a la que hemos tenido con nuestros padres. Y nos guste o no queremos a nuestros padres porque de ellos venimos y ellos son nuestro origen, lo hayan hecho mejor o peor son nuestros padres, no es tan fácil desprendernos de eso.

La familia es diferenteSi tu relación con tus padres no es la mejor te aseguro que no te digo esto para torturarte. Te lo digo para que intentes encontrar si hay algo que te ha hecho daño de esa relación, luches por perdonarlo y procures mantener una relación con ellos sana para tu persona. Esto quiere decir que si tienes un padre o una madre que por circunstancias de su vida te han hecho un daño irreversible física o emocionalmente y van a mantener esa actitud porque no saben vivir de otra manera, no hace falta ir ahí a que te rompan el corazón una y otra vez pero puede que encuentres la manera de aceptar que no han sabido hacerlo mejor, que no van a  cambiar, que son así, que de nada vale odiarlos porque a la única que destruye el odio es a ti misma y que aunque sea una mierda es lo que te ha tocado y forma parte de ti.

A lo mejor solo me ha pasado a mí pero cuando empecé a aceptar que mi familia es lo que es, me guste más o menos, que no van a cambiar y que a pesar de ello les quería, solo entonces empecé a estar en paz conmigo misma. A lo mejor es raro, a lo mejor no estás de acuerdo, pero yo me remito a lo que yo he vivido, tal vez podrías probar.

Todas las familias tienen problemas, algunas más gordos que otras, porque por suerte nuestros padres no son perfectos, y digo por suerte porque gracias a sus defectos aprendemos.

Mi relación con mis padres nunca ha sido perfecta, nada más lejos de la realidad, pero  el dolor solo es una parte más de la vida y aunque a veces hubiera deseado tener cosas muy diferentes, pero mucho, sin todo eso no sería yo misma. Por eso, con todo, agradezco cada día lo que se me ha dado porque siempre hay cosas peores y porque todo tiene una parte positiva. Y créeme todavía no sé sincerarme sin llorar, pero al menos puedo sincerarme conmigo misma.

En resumen, intenta buscar la manera de estar en paz respecto a la relación con tus padres y familiares, da igual si están o no la cosa es que aceptes lo que hay.

Los amigos y las parejas se eligen y puedes decidir no hacerlo, en cambio, la familia es impuesta y, con el tiempo, el amor que sientes por ellos no se borra. Eso es el amor verdadero, cometerán errores pero pese a no quererlo seguirás formando parte de sus vidas y a la inversa.

 

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