Durante años, cada día de mi vida me encontraba con síntomas de lo más variados. Muchos  se repetían a diario y la mayoría eran realmente físicos, es decir, no eran inventados ni generados por mi cabeza. Podría contarte tantos síntomas como días he vivido pero lo común en todos ellos es que yo nunca sabía distinguir entre ansiedad y enfermedad física, en consecuencia nunca estaba segura de si me estaba precipitando en ir al médico o no. 

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